
Cinco conciertos tendrán lugar en las instalaciones de la Casa de Rómulo Gallegos (CELARG) cada martes del mes de agoto a las 8:00 de la noche, con la música del gran maestro guayanés Antonio Lauro y otros importantes compositores venezolanos como Rodrigo Riera e Inocente Carreño. Ellos, junto a clásicos intérpretes y nuevos talentos, acompañados por grandes maestros del piano, cuatro, bandola llanera y flauta, le darán mayor realce al repertorio escogido para un nuevo encuentro con Lauro. Los conciertos contarán con la participación de destacados invitados: la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Daniel Marchán, Gerardo Hernández, Leopoldo Igarza, Guiomar Narváez, Ramón Narváez, Sir Augusto Ramírez, Mélida Palacios, Lorenzo Camejo, Ulises Pérez, el Ensamble Hemiola, el Cuarteto de Flautas Dulces, Jesús Durán y su grupo musical Rebatiña, Williams Hernández, el grupo Unyfonía de la Universidad Yacambú de Barquisimeto, Julio Rondón y su grupo Antología Venezolana, Cristian Fandiño, Roberto Betancourt y Jesús Gerdel.
El valse número tres, Natalia, se ha convertido por excelencia en la obra más importante de Antonio Lauro. Llamado también Valse criollo (dedicado a su maestro Raúl Borges), o Valse de Lauro, fue primero interpretado en el exterior por Andrés Segovia, a quien le gustó enormemente, lo tocó y grabó en antiguos discos de 78 revoluciones, en una magnífica interpretación, y luego lo editaría en un disco de 45 revoluciones. Alirio Díaz también lo grabaría años más tarde. Él lo impone e interpreto maravillosamente bien. En la actualidad, Natalia sigue brillando en manos de grandes interpretes nacionales e internacionales, así como también es materia obligatoria para promoverse de grado en todos los conservatorios del mundo.
Fue compuesto sin nombre. En los años 40 (mes de julio), Antonio Lauro, estando en Guayaquil de gira con los Cantores del Trópico por Ecuador, ideó el tema, lo capturó y escribió su guía para que no se le olvidara, pues le gustó mucho.
Cuando su hija Natalia cumplió 15 años, en 1965, su padre le dedicó esta obra, uniendo el cariño que le tenía al valse con el de su única hija hembra. Según palabras del Dr. Francisco Curt Lange, musicólogo quien fuera presidente de la Sociedad Latinoamericana de Investigaciones Musicales: “Antonio Lauro fue no solo un guitarrista venezolano que alcanzó justificada fama mundial. Se formó de manera exhaustiva en las artes musicales y demostró, en sus múltiples aspectos, haber adquirido un dominio total.
En lo humano poesía, bondad y tolerancia con el prójimo; como padre y esposo fue de una ejemplaridad nada común. Llevó una vida sacrificada en pos de una unidad artística, lograda con un humanismo singular, que ha de servir siempre de ejemplo a quienes pretendan alcanzar la inmaculada cumbre de Antonio Lauro”.
Días y hora: Martes 3, 10, 17, 24 y 31 de agosto, 8:00 pm
Lugar: Sala de teatro 1, CELARG, Av. Luis Roche c/3ra transv., Altamira, Caracas
Entradas: General – BsF 60,00 / Estudiantes y 3era edad – BsF 50,00




